Largate,pero no tardes en volver.
Es como meterte en una maleta de viaje y dirigirte a mi propio universo. Ese que yo he diseñado y que tan distinto es del que ven los demás.
Y que te escapes, porque no te guste estar anclado en ningún sitio y prefieras crear el tuyo propio, y que yo me enfade mucho mucho porque este planeta se queda entonces vacío. Como el del Principito sin su rosa. Y, al final, que vuelvas porque incluso tú no eres capaz de soportar esa oscuridad tan pura, tan vacía de cualquier tipo de luz que es ese planeta.
Déjame que conserve el recuerdo de tu vuelta y me ate a él por si un día te vuelves a marchar de este universo que voy construyendo.
Yo guardaría esa tinta en frascos para escribir más tarde el porqué y no olvidarlo nunca.
Todo esto sería más fácil si en lugar de llorar agua con glucosa, proteínas, sodio y potasio, segregáramos una tinta. Yo imagino, que de ser así, el color variaría dependiendo de las causas que te han hecho llorar, supongo que un color azul podría ser alegría, el rojo sería amor, negro muerte, lila nostalgia, naranja rabia, verde dolor físico… y así irían variando los tonos dependiendo de la intensidad con la que se sienta.
Entonces cuando viésemos a alguien llorando automáticamente sabríamos la causa de su llanto; Así podríamos ahorrarnos cosas tan patéticas y molestas como los “¿Estás bien?” o los “¿Qué te pasa?”. Directamente sabrías que decir más o menos, sabrías si necesita un abrazo, si necesita desahogarse o distraerse.
Todo esto lo pienso porque tengo una capacidad absolutamente nula para animar a las personas cuando están tristes, es curioso como es la mente de selectiva, podría actuar con normalidad si viese gente herida y sangrando, un cuerpo desparramado después de un fuerte impacto… pero una lagrima me paraliza de tal manera…ante eso no puedo.
uuf
- Lo dices con miedo.
- Lo tengo.
- ¿No lo habías dicho nunca?
- Nunca lo había sentido.