Vic. ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?

Vic.  ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?
Haz el favor de no destrozarme.

La imaginación.



Algo tan poderoso, capaz de ilusionarme tantísimo, de hacerme sentir algo tan intenso y después… decepción total.
Sí, lo sé, es mi culpa si creo utopías en mi mente y después cuando vuelvo a la realidad me siento frustrada. No tendría que hacerlo, pero a veces es necesario recrear una situación en la mente, cerrar los ojos y pensar que tengo delante a quien quiero tener, imagino absolutamente todo detalle, mi imaginación llega a un realismo que a veces me asusta mucho, estiro la mano e incluso puedo notar que estoy tocando algo. Puede ser alguna situación real que recuerde o simplemente cómo me gustaría que pasase. Puedo hacer un viaje a cualquier lugar del mundo e imaginar hasta la profundidad de las grietas en las rocas.
Cuando abro los ojos suelo estar muy calmada, en ocasiones demasiado. Puede darme por sonreír sin darme cuenta, o pueden caérseme las lágrimas sin ninguna explicación.
Es increíble al punto de concentración que puedo llegar, por desgracia solamente cuando se trata de esto.
A veces es bueno, cuando las situaciones imaginadas se dan en algún momento de mi vida, me siento como cuando tienes un dejabú, pero no tan perdida, todo lo contrario, se podría decir que ya reaccioné en su día cuando me lo imaginé, así que en ese preciso momento me vuelvo rápida. A veces pienso que no está bien jugar con esa ventaja…
Y en otras me alegro de que todo esté a mi favor.
A pesar de todo, me da muchísimo miedo tener una imaginación tan potente, capaz de hacer que me evada del mundo en pocos segundos y no notar nada, ni el frío, ni el dolor…

No hay comentarios:

Publicar un comentario