
Abrí los ojos y pude ver su sonrisa, traviesa y lujuriosa, invitándome a descubrirla.
Te abrazo, araño levemente tu espalda, cojo tu cintura, te atraigo hacia mí. No quiero que te separes, quédate a mi lado. No acierto a hablar con claridad, sólo atino a emitir sonidos incomprensibles. Me encanta.
Vuelves a besarme antes de desaparecer.
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