Vic. ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?

Vic.  ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?
Haz el favor de no destrozarme.

insomnio

La espalda sonaba sin romperse, como todas las noches. Abría los ojos de vez en cuando, para desempañarlos. De vez en cuando se nublan, pero no hay señal de precipitaciones. Pensaba que son tantos los que nunca lloran, no por insensibles, si no porque saben que si empiezan no paran más.

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