Vic. ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?

Vic.  ¿por qué dijiste que nunca seriamos nada?
Haz el favor de no destrozarme.
— ¡Ven! ¡ven aquí!, quiero mostrarte las estrellas.


— Pero si yo conozco las estrellas, las veo noche a noche mientras escapo de tu casa.


— Eso lo sé, pero tu no conoces las que más me gustan.


— ¿Las identificas?


— ¡Por supuesto! — lo observó — no me mires como si estuviera loca — agregó al ver su mirada — pero estas estrellas siempre están en el mismo lugar cada noche, y aunque no lo estén me sé su ubicación de memoria.

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