
-Todavía me pregunto que viste en mí aquel día.- bajé la cabeza. Tenía miedo de perderlo, ya no existía nadie más ni siquiera yo misma, solo estaba él.
-Y yo me pregunto como puedes llegar a ser tan tonta.- volvió a sonreír. Era muy guapo. Tenía el pelo negro a juego con su barba, su sonrisa era preciosa y él en sí me llenaba, no me sentía vacía cuando me miraba.
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