Me sentía agoviada, no sabía que hacer o qué decir.
Estaba totalmente mareada, parecía que la noche no acabaría nunca, pero por otro lado
no quería que al salir el sol me viesen así totalmente derrotada, física y mentalmente.
Demasiadas cosas en un mismo día. Vomité por fin, haciendo que notase un poco de mejoría
pero no tardo en llegar el frío, la presión en el pecho y las lagrimas.
Amaneció y mi madre se acercó a ver si me encontraba mejor... se preocupó ante la evitende
negativa e insitió en ir al medico, pero no quise, porque no podría ayudarme, esto no tenía nada que
ver con médicos, estoy segura.
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